En una noche vibrante en territorio brasileño, Boca Juniors protagonizó una actuación consagratoria al superar por 2 a 0 a Vasco da Gama en el partido de vuelta de las semifinales. Con este resultado, el conjunto argentino revirtió el marcador adverso de la ida —donde había caído por la mínima en La Bombonera— y selló su pasaporte al encuentro definitorio del certamen continental.

El encuentro comenzó con máxima intensidad. El “Xeneize” salió decidido a neutralizar la desventaja inicial y encontró respuestas rápidas a través de su habitual solidez en las jugadas de pelota detenida. Apenas transcurrían cuatro minutos del primer tiempo cuando Lautaro Di Lollo conectó un certero cabezazo tras un preciso centro ejecutado por Lautaro Blanco desde el sector izquierdo, capitalizando una salida en falso de la defensa local. Ese tempranero 1 a 0 igualó la serie global y modificó por completo el trámite psicológico del cotejo.

Lejos de replegarse ante la presión del público brasileño, el equipo dirigido tácticamente mantuvo el orden defensivo. Vasco da Gama, obligado a tomar la iniciativa, intentó responder mediante centros y aproximaciones de peligro. Sobre los 11 minutos, el mediocampista Thiago Mendes estuvo cerca de igualar el marcador parcial con un potente cabezazo que rozó el palo izquierdo del arco defendido por la visita, encendiendo las alarmas en el fondo boquense. Sin embargo, la última línea supo contener los embates con firmeza.

Cuando parecía que la primera etapa concluiría con la mínima ventaja, un contraataque letal inclinó definitivamente la balanza. A los 34 minutos, una rápida transición ofensiva conducida con criterio derivó en una asistencia precisa de Sebastián Villa para Miguel Merentiel. El delantero uruguayo dominó el balón y sacó un furibundo remate de derecha desde fuera del área que se metió junto al poste, decretando el 2 a 0 parcial y desatando la euforia del banco argentino.

En el complemento, el desarrollo cambió de matiz. Con la ventaja global a su favor, el conjunto de La Ribera administró los tiempos del juego, cerró los espacios en la zona medular y apostó por la desesperación de un rival que careció de claridad en los metros finales. Los minutos transcurrieron sin sobresaltos mayores para la estructura defensiva visitante, que supo neutralizar los intentos aislados del elenco carioca.

De esta manera, el rendimiento colectivo exhibido en Brasil ratificó las aspiraciones internacionales de la institución argentina, que vuelve a instalarse en la instancia cumbre del torneo sudamericano. Con autoridad, carácter y efectividad en los momentos críticos de la llave, el equipo ratificó su estatus de protagonista y ahora aguarda por conocer a su rival definitivo en la lucha por levantar el anhelado trofeo continental.