El consumo de carne vacuna sigue en baja y crece el malestar en el agro por las retenciones
El consumo de carne vacuna en Argentina continúa en niveles históricamente bajos, a pesar de una leve recuperación en los últimos meses. Según el productor y consultor ganadero Víctor Tonelli, el primer semestre del año cerró con un promedio de 49 kilos por habitante por año, apenas por encima de los 44 kilos registrados el año pasado, pero aún muy lejos de los 82 kilos que se consumían hace seis décadas.
“Hoy se consume más carne en total, pero menos carne vacuna. Entre pollo y cerdo, pasamos de 12 a 65 kilos por habitante por año. Eso explica el desplazamiento del vacuno, que además es más caro y menos eficiente de producir”, explicó Tonelli, quien atribuyó esta transformación a un cambio cultural y al impacto del precio.
En paralelo, el sector agropecuario expresó su descontento por la decisión del gobierno nacional de no prorrogar la rebaja en las retenciones para cultivos clave como la soja y el maíz. Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), manifestó que la medida agrava aún más la situación del campo.
“Esperábamos que se mantuviera la rebaja por el contexto actual. Con precios internacionales en baja, altos costos internos y una fuerte presión impositiva, la rentabilidad es nula en muchos casos y directamente de quebranto en otros, especialmente para quienes están lejos de los puertos”, advirtió Castagnani.
Si bien el Ejecutivo extendió la rebaja de retenciones para el trigo y la cebada, la exclusión del maíz y la soja —los principales cultivos del país— generó malestar en una parte importante del sector.







