
En una fecha particularmente movilizante, Benicio Guyot, de 22 años, compartió a través de sus redes sociales un sentido y reservado homenaje dedicado a su madre, Ernestina Pais, en lo que significó el primer Día de la Madre sin la reconocida conductora.
La publicación se conoció en el marco de la tradicional celebración familiar y estuvo compuesta por dos fotografías en blanco y negro acompañadas únicamente por un emoji de un corazón rojo, sin declaraciones extensas. El gesto conmovió rápidamente a sus seguidores y allegados, al cumplirse menos de cuatro meses del trágico fallecimiento de la periodista, ocurrido el pasado 26 de junio en un accidente ferroviario en la localidad bonaerense de San Isidro.
Las imágenes elegidas por el joven reflejaron la faceta más íntima y familiar de la conductora, un costado de su vida que siempre procuró blindar de la exposición mediática. En la primera de las postales, Pais aparece recostada en primer plano, con la mirada fija en la cámara. La segunda imagen rescata un recuerdo del álbum familiar: un retrato de años atrás donde se ve a Benicio —por entonces adolescente— sosteniendo una cámara fotográfica, flanqueado por su madre, otro niño y el fotógrafo Alejandro Carlos Guyot Maschwitz, padre del joven.
Un perfil reservado frente a la exposición mediática
A lo largo de su extensa trayectoria en los medios de comunicación, Ernestina Pais mantuvo una postura sumamente cuidadosa respecto a su maternidad. Si bien compartía ocasionalmente pinceladas de su rol como madre, evitaba de manera sistemática incorporar a su hijo en el circuito de visibilidad pública que rodeaba su trabajo cotidiano en televisión y radio.
Ese mismo bajo perfil ha caracterizado a Benicio. Antes del trágico suceso que enlutó a la familia, sus cuentas en plataformas digitales se mantuvieron en la más estricta privacidad, limitando el conocimiento público sobre sus actividades cotidianas e intereses personales.
Tras la partida de la conductora, el joven ha optado por atravesar el duelo con total hermetismo. Sus escasas apariciones en el espacio público digital se han limitado a publicaciones sobrias y de carácter estrictamente personal, dirigidas a su círculo de confianza, sin brindar entrevistas ni realizar declaraciones en programas de televisión.
La memoria como refugio
El Día de la Madre suele estar atravesado por celebraciones masivas y homenajes públicos en el ámbito del espectáculo. Sin embargo, para Benicio, la jornada adquirió una dimensión completamente distinta, marcada por la ausencia y la evocación desde el recuerdo íntimo. La elección de una postal del álbum familiar, desprovida de grandes discursos y alejada de los estudios de televisión, puso de relieve una manera genuina y silenciosa de mantener viva la memoria de quien fuera una de las figuras más carismáticas de la pantalla chica argentina.
Sin referencias explícitas al dolor ni balances públicos, el homenaje se sostuvo en la fuerza de una imagen compartida, un símbolo afectivo y el reconocimiento inquebrantable de un vínculo que, más allá de los estudios de televisión y la exposición pública, se edificó en la privacidad del hogar.






