Cerisola apeló su condena y cuestiona la sentencia por “arbitrariedad”
El ex rector de la Universidad Nacional de Tucumán, Juan Alberto Cerisola, presentó un recurso de Casación para intentar revertir la condena que lo sentenció a tres años y medio de prisión e inhabilitación perpetua. La defensa sostiene que el fallo del Tribunal Oral Federal se apartó de la acusación original y lo responsabilizó por hechos que nunca fueron incluidos en el proceso.
Las abogadas Silvia Peyracchia y Rosa Luz Casen remarcan que la sentencia del 26 de agosto de 2025 incurrió en “arbitrariedad” y “falta de congruencia”. Según su planteo, los jueces introdujeron la hipótesis de un supuesto plan de corrupción estructural en la gestión universitaria, pese a que esa figura no había sido parte del requerimiento de elevación a juicio.
El escrito cuestiona que se atribuyera a Cerisola maniobras fraudulentas vinculadas a obras financiadas con fondos de YMAD, cuando —afirman— esas responsabilidades correspondían a la Dirección General de Construcciones Universitarias. “Las irregularidades descriptas no se vinculan con la actuación del ex rector”, sostienen, al señalar que el fallo construyó un relato sin respaldo probatorio.
La defensa también objeta la valoración del dolo y la coautoría. Asegura que no se acreditó intención de perjudicar a la UNT y que la figura de defraudación exige dolo directo, lo que no se configuró. Además, advierte que no se cumplen los requisitos doctrinarios para considerarlo coautor de maniobras ejecutadas por otros organismos.
Otro de los puntos centrales es la prescripción. El recurso afirma que el tribunal extendió plazos de suspensión a hechos en los que Cerisola no tenía copartícipes, lo que califican como un vicio que afectó su derecho de defensa. También denuncian que en el alegato final la fiscalía introdujo una acusación nueva sobre la omisión de comunicar un convenio con YMAD, hipótesis que —según la defensa— nunca formó parte del objeto procesal inicial.
En paralelo, el apoderado de la UNT, Patricio Esperguín, presentó su propia casación. Criticó la absolución de Luis Sacca y la condena menor a Cerisola, y acusó al tribunal de omitir el enfoque de “corrupción estructural” planteado por la querella. Señaló que el fallo carece de motivación suficiente y que dejó sin análisis pruebas clave, como el convenio firmado en 2008.
También la defensa de Olga Graciela Cudmani apeló la sentencia. Su abogado, Alfredo Falú, denunció que el tribunal construyó una hipótesis inexistente y le atribuyó decisiones que no estaban bajo su órbita. Sostuvo que el fallo tergiversó la normativa interna y prescindió de pericias y testimonios que, según la defensa, la exoneraban de responsabilidad.







