San Martín de Tucumán celebra 116 años de historia y pasión popular
Este 2 de noviembre, San Martín de Tucumán cumple 116 años de vida institucional, una fecha que moviliza al pueblo Ciruja en medio de un contexto de incertidumbre dirigencial. A pesar de los desafíos actuales, la comunidad rojiblanca se reúne para rendir homenaje a una historia marcada por el esfuerzo, la identidad barrial y el amor incondicional por los colores.
La fundación del club se remonta a 1909, cuando 14 jóvenes de la zona sur de la ciudad decidieron dar forma a una institución deportiva que representara sus valores y aspiraciones. En una asamblea celebrada en la casa de Secundino Dante Torossi, ubicada en Ayacucho 557, se definieron el nombre —San Martín— y los colores, inspirados en Alumni. Romelio Castro fue elegido como primer presidente, dando inicio a una trayectoria que se construiría día a día.
A lo largo de las décadas, San Martín fue forjando su identidad con el aporte de dirigentes comprometidos y socios apasionados. Uno de los nombres más recordados es el del ingeniero Mario Bron, quien asumió la presidencia en 1919 y lideró el club durante más de 18 años. Bajo su gestión se inauguró el primer estadio en Bolívar y Alberdi, que más tarde debió ser vendido en plena crisis económica. Sin embargo, la resiliencia de Bron y su equipo permitió sortear el obstáculo y adquirir un nuevo terreno en Bolívar y Pellegrini, donde se levantó el actual estadio de La Ciudadela.
La relación entre el club y el barrio se volvió inseparable. El estadio creció con el esfuerzo colectivo, tribuna por tribuna, y se convirtió en un símbolo de pertenencia. También se desarrolló el Solar de los Deportes, un espacio que durante años fue epicentro de la vida social de la institución, con torneos infantiles, bailes y encuentros comunitarios.
En lo deportivo, San Martín atravesó momentos de gloria y de dificultad. La década del 30 fue adversa en cuanto a resultados, pero dio origen al mito de la hinchada fiel, que acompañó al equipo incluso en las derrotas. En los años 40, con Roberto Santillán como figura destacada, el club vivió su etapa más exitosa: múltiples títulos locales, dos tricampeonatos y la histórica consagración en la Copa de la República de 1944, tras vencer a Newell’s en la final disputada en la cancha de Atlético Tucumán.
Con el paso del tiempo, llegaron nuevas conquistas. Ernesto García Soaje impulsó la iluminación del estadio y las primeras participaciones en torneos nacionales. Luego, bajo la conducción de Natalio Mirkin, se amplió la capacidad del estadio, se construyó el complejo de Cevil Redondo y se consolidó una postura firme en defensa del fútbol federal. San Martín se convirtió en referente de los clubes del interior, plantándose con dignidad ante la AFA.
En total, el club participó en 16 de los 19 torneos nacionales disputados, logrando campañas destacadas. Aunque la reestructuración del fútbol argentino no favoreció al interior, San Martín logró ascender desde la Liga a Primera División, manteniéndose vigente en el plano nacional, con excepción de dos temporadas.
Hoy, a 116 años de su fundación, San Martín sigue de pie. Sostenido por su gente, por una hinchada que trasciende generaciones, por los recuerdos de jugadores emblemáticos y por el sueño compartido de volver a los grandes escenarios. El club es más que fútbol: es identidad, memoria y esperanza. Es el lugar donde miles de tucumanos se encuentran, se emocionan y se proyectan.







