El crimen del estudiante universitario Federico Toledo (20) se encamina a juicio, donde el eje del debate será determinar si el acusado, Santiago Leonel Budini (22), tuvo intenciones de provocarle la muerte. La jueza María Alejandra Balcázar resolvió que Budini continúe detenido hasta el 16 de junio, fecha en la que se realizará la audiencia para solicitar su elevación a juicio.
El hecho ocurrió a la salida de un boliche en avenida Sarmiento al 1.200, donde Budini primero agredió a Mateo Martí —quien sufrió fractura de nariz— y luego atacó a Toledo, que murió de manera instantánea. Testigos señalaron que el acusado volvió al lugar para burlarse de los jóvenes.
El fiscal Carlos Sale lo acusó de homicidio simple con dolo eventual, considerando sus supuestos conocimientos en artes marciales. La auxiliar fiscal Luz Becerra pidió extender la prisión preventiva y destacó la gravedad del hecho, además de otros procesos en su contra. La querella, representada por María Florencia Abdala, Camilo Atim y Nicolás Salado, adhirió al pedido.
La defensa, encabezada por José María Molina, sostiene que Budini no tuvo intención de matar y que no era boxeador profesional ni tenía formación en artes marciales. “El debate oral será el momento para probar lo que verdaderamente ocurrió. Él nunca tuvo intenciones de matarlo”, afirmó.
El querellante Salado, en cambio, remarcó que el imputado sabía de las consecuencias de su conducta y que la muerte de Toledo no fue accidental. La pretensión punitiva adelantada por la fiscalía es de 10 años de prisión.

