
La antesala de una de las celebraciones más esperadas del calendario comercial se presenta bajo un escenario desfavorable para el sector mercantil en San Miguel de Tucumán. Las precipitaciones persistentes registradas en los últimos días redujeron de forma drástica la circulación de transeúntes en el microcentro de la capital provincial, agravando un panorama ya atravesado por una compleja retracción del consumo.
Desde el sector comercial advierten que los locales ubicados sobre las peatonales y con atención directa a la calle son los principales damnificados. La menor afluencia de clientes frena las compras espontáneas, obligando a gran parte de la ciudadanía a posponer sus adquisiciones o a trasladarse únicamente por cuestiones de extrema necesidad. A este freno en la demanda presencial se le suman las complicaciones logísticas: los camiones de abastecimiento enfrentan serias dificultades para estacionar y descargar la mercadería debido a las anegaciones y al tráfico lento, lo que genera demoras en la cadena de suministro mientras los costos operativos fijos continúan corriendo.
Ante este panorama adverso frente a una fecha clave para el comercio minorista, las cámaras del sector y los empresarios evaluaron diversas alternativas para mitigar el impacto negativo. Como parte de esta estrategia de contingencia, se dispuso la extensión horaria en la atención al público para los días viernes y sábado, permitiendo abrir las puertas de manera continuada desde las 9 hasta las 21 horas. La medida busca capitalizar los momentos en que las condiciones climáticas den una tregua y permitan una mayor afluencia de compradores que decidan concretar sus compras de última hora.
Si bien la demanda de artículos específicos para paliar el temporal, tales como paraguas e impermeables, registra un leve incremento, los referentes del rubro aclaran que este movimiento marginal resulta insuficiente para compensar las pérdidas generalizadas en otros sectores tradicionales como indumentaria, calzado, tecnología y perfumería. En muchos casos, los comerciantes reportan jornadas con cajas nulas debido a la incesante caída de agua, una situación límite para la rentabilidad de los negocios locales.
Como respuesta a las barreras físicas impuestas por el clima, los comerciantes aceleraron la adopción de canales digitales alternativos. Las plataformas de comercio electrónico, los pedidos gestionados a través de mensajería instantánea y la difusión de ofertas en redes sociales pasaron a ser herramientas fundamentales para intentar sostener el nivel de facturación. No obstante, estas vías tampoco escapan por completo a los inconvenientes, ya que las entregas a domicilio sufren demoras considerables debido a las dificultades de traslado que experimentan los servicios de cadetería y logística urbana.
Asimismo, la situación actual dejó en evidencia la necesidad de revisar la infraestructura edilicia de los establecimientos comerciales, exigiendo a los propietarios inversiones para adecuar los inmuebles y ofrecer condiciones óptimas a los consumidores. Mientras se aguarda una mejora en las condiciones meteorológicas que permita reactivar el flujo comercial en las calles, los empresarios mantienen altas expectativas en el esfuerzo de este fin de semana para lograr repuntar las cifras de una de las semanas más decisivas del año comercial.







