El Tribunal de Disciplina adoptó una postura inflexible y dio a conocer un contundente fallo disciplinario a raíz de los graves disturbios protagonizados por futbolistas y miembros de cuerpos técnicos durante un encuentro de la categoría Reserva. La medida busca marcar un precedente severo para erradicar cualquier manifestación de violencia en los torneos formativos y de divisiones juveniles.

Los hechos que motivaron esta drástica resolución ocurrieron el pasado 8 de octubre en el complejo deportivo José Salmoiraghi, en el marco de un compromiso correspondiente a la fecha 12 del Torneo Proyección que enfrentó a los conjuntos de Atlético Tucumán y Talleres de Córdoba. Si bien el desarrollo del juego culminó con victoria por 2 a 0 favorable al elenco local —gracias a las anotaciones de Germain Vallejo y Carlos Abeldaño—, el resultado deportivo quedó completamente eclipsado por un clima de creciente tensión, fallos arbitrales cuestionados y una pelea generalizada al término del cotejo.

Escalada de tensión y fallos arbitrales

El desarrollo del encuentro comenzó a enrarecerse durante la primera etapa, cuando la visita sufrió dos expulsiones tempranas que condicionaron el trámite del partido. La primera tarjeta roja llegó a los cuatro minutos de juego, mientras que la segunda sanción dejó al conjunto cordobés disputando el complemento con apenas nueve futbolistas en el campo.

La crispación aumentó notablemente cuando la terna arbitral convalidó el primer tanto del equipo tucumano, una jugada que generó intensas protestas por parte de los jugadores visitantes debido a la jugada previa. Con el correr de los minutos, el nerviosismo se trasladó tanto a los protagonistas dentro de la cancha como a los integrantes de los bancos de suplentes. Al sellarse el segundo gol que sentenció el marcador, la situación se descontroló por completo: se registraron empujones, corridas e intercambio de golpes de puño en las inmediaciones del alambrado perimetral que divide el terreno de juego de las tribunas. Asimismo, los informes oficiales reflejaron que las hostilidades continuaron en la zona de vestuarios, donde se profirieron insultos y graves amenazas hacia los jueces del encuentro.

El detalle de las sanciones deportivas

Ante la gravedad de los acontecimientos, el órgano punitivo evaluó los informes y los descargos correspondientes para aplicar suspensiones que alcanzan a numerosos involucrados. En total, el Tribunal sancionó a ocho jugadores de ambas instituciones y a cuatro integrantes del cuerpo técnico y auxiliar de la entidad cordobesa.

Las penas más gravosas recayeron sobre Carlos Gabriel Abeldaño (Atlético Tucumán) y Daniel Ribera Bruun (Talleres de Córdoba), quienes recibieron cuatro fechas de suspensión cada uno. Por el lado del combinado tucumano, completan la lista de futbolistas sancionados Ian Gabriel Machena y Luca Ian Ramírez, ambos castigados con tres partidos de inhabilitación.

En tanto, el plantel cordobés sufrió las penalizaciones de Mariano Ezequiel Albornoz, Jeremías Florentín y Gonzalo Nuccio, con tres fechas de suspensión cada uno, además de Joaquín Tomás Soria, quien purgará una jornada fuera de las canchas.

Castigos al cuerpo técnico y multas económicas

La resolución disciplinaria también recayó sobre el personal técnico y auxiliar del equipo visitante debido a su activa participación en los desmanes. Juan Cruz Agüero, miembro del staff auxiliar, recibió dos partidos de suspensión.

Por su parte, el director técnico Rodrigo Sebastián Acosta, el exfutbolista Lautaro Acosta y el preparador físico Matías Busso fueron sancionados con un partido de inhabilitación o, de manera alternativa, el cumplimiento de una pena pecuniaria fijada en la suma de $1.050.000 para cada uno de ellos.

Con esta resolución, las autoridades deportivas buscan enviar un mensaje claro a todas las instituciones afiliadas, enfatizando que la conducta antideportiva y los episodios de violencia física o verbal en las categorías formativas tendrán consecuencias rigurosas, resguardando el espíritu competitivo y formativo del deporte.