
La actividad sucroalcoholera atraviesa un escenario de extrema complejidad en la provincia. Las constantes precipitaciones registradas durante los últimos meses han deteriorado fuertemente las condiciones de los suelos, generando un severo impacto operativo y financiero para los productores cañeros locales.
Frente a este panorama adverso, el sector confirmó que presentará un nuevo pedido formal ante el Gobierno provincial para solicitar la declaración de la Emergencia Agropecuaria. La medida busca conseguir herramientas de financiamiento y alivio impositivo que garanticen la sustentabilidad de la campaña y eviten la pérdida de numerosas explotaciones rurales.
Un retraso logístico y climático que pone en riesgo la cosecha
Las intensas lluvias provocaron la saturación hídrica de los suelos y una persistente falta de piso para el ingreso de maquinarias, lo que profundizó un retraso estimado en un 20% respecto del ritmo habitual de cosecha. A esto se le suman los mayores costos operativos derivados del uso intensivo de combustible en terrenos anegados y las dificultades de comercialización ante la caída del precio del azúcar frente a la inflación.
Desde el sector agropecuario advierten que, de mantenerse este ritmo de molienda y ante la imposibilidad de levantar la totalidad de los lotes, una significativa cantidad de caña quedará en pie sin cosechar, generando mermas económicas irreversibles para toda la cadena productiva regional.






