
La seguridad volverá a ocupar un papel protagónico este domingo en el estadio de San Martín, cuando el conjunto tucumano reciba a Midland a partir de las 18.30 en La Ciudadela. Ante la inquietud latente por posibles nuevos disturbios entre distintas facciones de la barra brava, las autoridades diagramaron un amplio dispositivo preventivo que incluirá el despliegue de aproximadamente 260 efectivos policiales y estrictos controles en los accesos.
El operativo se dispuso luego de los graves incidentes registrados durante el último compromiso como local frente a Gimnasia y Tiro de Salta. En aquella oportunidad, la violencia se desató en plena tribuna popular con corridas, golpes y elementos contundentes, obligando a replantear por completo la estrategia de prevención para resguardar a los simpatizantes genuinos que concurren al recinto deportivo.
La coordinación del operativo detalló que ya se establecieron los anillos de protección perimetral alrededor del estadio y que se utilizará el programa oficial Tribuna Segura para fiscalizar la identidad de cada espectador que ingrese. Uno de los ejes fundamentales de estas medidas será impedir la concurrencia de aquellos individuos que ya se encuentran identificados por su participación en los desmanes previos, trabajando de manera conjunta con la dirigencia institucional para efectivizar la aplicación del derecho de admisión.
La investigación en torno a aquellos episodios apuntó directamente a una interna feroz por el control territorial de la tribuna, enfrentando a sectores identificados internamente como “El Piolín” y “Oeste II”. Como saldo de aquellos enfrentamientos, al menos 17 personas terminaron demoradas en las inmediaciones del estadio, mientras la fuerza de seguridad continuaba recolectando pruebas fílmicas y testimoniales para esclarecer responsabilidades individuales.
Para mitigar riesgos durante la jornada dominical, la estrategia policial incorporará un esquema de accesos diferenciados. Las tareas de inteligencia previa permitieron trazar un mapa detallado sobre los integrantes de cada facción antagónica, lo que facilitará encauzar su ingreso por sectores completamente separados del estadio, evitando cruces fortuitos en las inmediaciones y en las adyacencias de las tribunas.
Los voceros del operativo indicaron que el objetivo principal es dominar el predio y garantizar que el espectáculo transcurra en orden. La preocupación de las autoridades radica en que los incidentes anteriores se produjeron mientras el encuentro futbolístico se desarrollaba con normalidad, provocando el repudio generalizado del resto de los hinchas que colmaban las tribunas y manifestaban su descontento ante la situación.
Además de la presencia policial reforzada y la coordinación con los directivos del club, las autoridades reiteraron un pedido explícito a la masa societaria y a los simpatizantes en general para colaborar activamente con los controles y las normativas vigentes en los ingresos.
El partido de este domingo representa una prueba de fuego para las instituciones encargadas de velar por el orden público en los escenarios deportivos de la provincia. La Ciudadela se prepara para latir nuevamente con público en las tribunas, bajo la premisa innegociable de que la violencia quede desterrada y los protagonistas absolutos sean el juego y la pasión genuina de los hinchas.








