El Consejo de la Magistratura de la Nación ha dado un paso fundamental hacia la regularización del servicio de justicia en la región al sortear el jurado correspondiente al Concurso N° 546. Este procedimiento administrativo tiene como objetivo principal cubrir la nueva vacante de vocal en la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán, una medida largamente esperada para completar la integración de sus dos salas de funcionamiento.

La iniciativa institucional busca optimizar el rendimiento del tribunal de alzada para que cada una de sus salas quede integrada de manera permanente por tres magistrados titulares. Con esta selección de evaluadores se inicia formalmente el proceso de concurso público, un trámite que se enmarca en la reciente reestructuración del fuero federal regional que abarca la jurisdicción sobre las provincias de Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero.

Conformación del panel evaluador

El tribunal examinador quedó constituido por destacados referentes del ámbito académico y judicial, divididos en cuatro estamentos fundamentales. Para la categoría de jurados docentes magistrados fue designado como titular Enzo Ricardo Espasa, secundado por los suplentes Carlos María Folco, Ricardo Luis Lorenzetti, Sergio Barberio y Walter Fabián Carnota.

En el área de docentes especialistas, la responsabilidad recayó sobre María Valeria Mogliani, con Enrique Pita, Ernesto Alberto Marcer, Paula Inés Judurcha y Carlos Alejandro Reyna como suplentes. En la especialidad de derecho constitucional, el jurado titular seleccionado es el especialista tucumano Sergio Miguel Díaz Ricci, acompañado en la suplencia por Jorge Omar Bercholc, Ricardo Tomás Gerosa Lewis, Andrés Fabio Gil Domínguez y Gerardo Ezequiel Scherlis Perel. Finalmente, el estamento de competencia general quedó a cargo de Nora María Bianconi, con Graciela Elizabeth Schmieloz, Martha Díaz de Landa, Lilian C. del Castillo de Laborde y Alicia Enriqueta C. Ruiz como suplentes.

Contexto de la reestructuración judicial

Este movimiento administrativo complementa la profunda modificación operativa implementada recientemente en el tribunal de alzada. Tras la sanción legislativa y su posterior promulgación, la Cámara Federal puso en marcha su división formal en dos salas permanentes, dejando atrás un esquema organizativo unificado que regía de forma ininterrumpida desde el año 1990.

Bajo el actual régimen transitorio, la Sala I se encuentra integrada por los jueces Ricardo Sanjuán y Marina Cossio, mientras que la Sala II funciona con Mario Leal y Patricia Moltini. Ambas dependencias operan bajo la presidencia común de Fernando Poviña, estableciendo que las decisiones jurisdiccionales se alcancen por acuerdo de los dos vocales, reservando el voto de la presidencia exclusivamente para dirimir empates o divergencias de criterio técnico.

En paralelo, durante las primeras jornadas de trabajo bajo esta nueva estructura se ejecutó la redistribución y el sorteo automatizado de los expedientes en trámite mediante el sistema informático oficial, radicando de manera definitiva los legajos en sus respectivas sedes.

Implicancias institucionales

Si bien el proceso de selección de magistrados avanza con el sorteo de los jurados, las actuaciones tramitan formalmente bajo condición suspensiva. Según lo estipulado por el artículo segundo de la legislación que dio origen al cargo, el futuro magistrado que resulte designado tomará posesión efectiva de sus funciones únicamente una vez que se encuentre acreditada la respectiva partida presupuestaria en el ejercicio financiero nacional.

La futura incorporación de este sexto vocal garantizará la autonomía plena de ambas salas con tres miembros independientes, equiparando definitivamente la estructura operativa de Tucumán con la de las principales cámaras federales del país, como las de Salta, Córdoba, Mendoza, Rosario y La Plata. Con ello, se apunta a agilizar de forma sustancial la resolución de causas complejas y a brindar mayor previsibilidad al servicio de justicia en el norte argentino.