El especialista Abel Cornejo cuestionó la efectividad de los programas lanzados en los últimos años para combatir el narcotráfico, como el Plan Roca o el Plan Güemes. Según su análisis, estas iniciativas “terminan siendo como fuegos artificiales: provocan un impacto inmediato, pero después se apagan”.

Cornejo insistió en que la lucha contra el crimen organizado requiere menos despliegue escénico y más eficiencia, con continuidad, financiamiento y fortalecimiento de la Justicia federal. También advirtió sobre la necesidad de un consenso político amplio, similar a los Pactos de la Moncloa en España, para enfrentar la infiltración del narcotráfico en las estructuras estatales.

“El norte es una de las zonas más ricas del país, pero hoy está impregnada por el narcotráfico y eso expulsa la producción lícita”, señaló. Para el ex procurador, invertir en seguridad es invertir en desarrollo, y la falta de un proyecto nacional facilita que el crimen organizado reclute personas en situación de pobreza.

Respecto del plano legislativo, consideró que no hacen falta nuevas leyes, sino aplicar con mayor rigor las existentes y garantizar que las comisiones de seguimiento del Congreso funcionen de manera constante, incluso sesionando en las fronteras.

Sobre la aparente calma en ciudades como Salta o Tucumán, Cornejo advirtió que la ausencia de violencia explícita no significa que el problema no exista. “Si no llegó la violencia como en otros lados es porque no les hizo falta, y eso es mucho más grave todavía”, afirmó.

Finalmente, alertó sobre la naturalización del delito entre los jóvenes y la figura del “soldadito” como aspiración social. “Hace falta acción concreta y sostenida, buscar a los mejores y ser implacable con la corrupción en las fuerzas de seguridad, la Justicia y la política”, concluyó.