El escenario político en la provincia de Tucumán volvió a encenderse tras una serie de cruces verbales entre los principales referentes del Partido Justicialista local. El conflicto tomó un nuevo impulso a raíz del reciente encuentro entre el senador nacional Juan Manzur y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Ciudad de Buenos Aires, una reunión que generó inmediatas repercusiones en el Poder Ejecutivo provincial.

Durante una habitual conferencia de prensa, el gobernador Osvaldo Jaldo calificó con dureza la actitud del parlamentario, atribuyendo el acercamiento con la ex mandataria nacional a un síntoma de “debilidad política”. Las palabras del mandatario tucumano reflejan la creciente distancia entre ambas figuras, quienes en el pasado compartieron la fórmula gubernamental y acordaron listas de unidad para los comicios nacionales.

Un trasfondo de tensión y aspiraciones provinciales

La reunión entre Manzur y Fernández de Kirchner tuvo lugar en el departamento del barrio porteño de Constitución donde la ex presidenta cumple prisión domiciliaria tras la condena en la causa “Vialidad”. Según trascendió, durante el encuentro se abordó la situación socioeconómica de la provincia y la posibilidad de que el ex jefe de Gabinete vuelva a competir por la gobernación en el turno electoral fijado para el 9 de mayo de 2027.

Aunque Manzur no formalizó una candidatura de forma explícita, diversos dirigentes de su espacio político comenzaron a desplegar acciones en el territorio y a impulsar su nombre como alternativa para liderar la conducción del partido a nivel local. Frente a esta estrategia, la respuesta desde la Casa de Gobierno no tardó en llegar. Jaldo reafirmó la vigencia de la fórmula que integra junto al actual vicegobernador Miguel Acevedo y desafió abiertamente a la oposición interna a dirimir las diferencias en las urnas.

El distanciamiento entre ambos líderes no es un hecho aislado. Las rispideces se incrementaron tras los cruces mediáticos por los alineamientos respecto del gobierno nacional. Desde el entorno del senador nacional se cuestionó el nivel de sintonía entre la gestión provincial y la administración central del presidente Javier Milei, catalogando al oficialismo local como afín a los planes del Poder Ejecutivo Nacional. Por su parte, la conducción provincial rechazó de plano esas lecturas y descartó cualquier posibilidad de acuerdo o consenso electoral con el sector alineado a Manzur.

Un calendario electoral definido

Con las fechas del cronograma electoral provincial ya proyectadas, los plazos para la presentación de listas en la Junta Electoral y el posterior acto eleccionario de mayo fijan los tiempos de la disputa. A esto se suman las discusiones sobre la habilitación constitucional del gobernador para optar por un nuevo mandato, un punto que es cuestionado por el sector manzurista pero defendido con firmeza desde los despachos oficiales.

La profundización de la brecha en el peronismo tucumano presagia un periodo de reordenamiento partidario intenso, donde las distintas corrientes internas buscarán consolidar su armado territorial para disputar el liderazgo institucional y político de la provincia en las próximas elecciones.