El Gobierno de la Provincia de Tucumán puso en marcha una estrategia integral orientada a mejorar la calidad hídrica y avanzar de manera definitiva en la recuperación de la cuenca Salí-Dulce. El plan combina el desarrollo de infraestructura sanitaria prioritaria con un esquema de fiscalización más riguroso sobre las actividades productivas e industriales que operan en la región.

Las autoridades provinciales advirtieron que la problemática ambiental del río Salí responde a un proceso de larga data, con un arrastre histórico de entre 40 y 50 años vinculado tanto a los vertidos industriales sin el tratamiento adecuado como a las deficiencias crónicas en los sistemas de desagües cloacales urbanos.

Ante este escenario, la administración provincial diseñó un programa de obras destinado a expandir y modernizar la red de saneamiento básico, considerado un pilar insustituible para mitigar el impacto ambiental en los recursos hídricos de la región.

Obras de saneamiento y previsiones presupuestarias

El núcleo del plan sanitario contempla la construcción y optimización de plantas depuradoras de líquidos cloacales en puntos estratégicos del territorio tucumano. Entre los proyectos previstos se encuentran las instalaciones correspondientes a las localidades de Alderetes y Banda del Río Salí, junto con sus respectivas redes colectoras de afluentes. Asimismo, el plan abarca las obras programadas para las comunas y ciudades de San Andrés, San Felipe, Famaillá, Aguilares y Concepción.

Si bien gran parte de estas iniciativas iniciales experimentó demoras debido a la paralización de la obra pública a nivel nacional, la gestión provincial logró incorporar las previsiones financieras necesarias dentro del presupuesto nacional, lo que permitirá reactivar los proyectos y dotar a la cuenca de la infraestructura indispensable para el tratamiento de los afluentes cloacales.

Fiscalización ambiental a la industria

En paralelo a la ejecución de las obras públicas, el Gobierno provincial intensificó las tareas de control a través de la Dirección de Fiscalización Ambiental. Las inspecciones se desarrollan de manera estricta y permanente sobre los principales sectores que generan efluentes en la región, abarcando de forma directa a ingenios azucareros, establecimientos citrícolas y frigoríficos.

El enfoque oficial busca garantizar que el sector productivo cumpla de manera rigurosa con la normativa ambiental vigente. Las autoridades destacaron que el desafío central radica en lograr un equilibrio sostenible que permita proteger los recursos naturales y sanear los cauces de agua sin descuidar el normal desarrollo de las economías regionales y la actividad industrial, pilares fundamentales para el empleo y la producción local.

El factor demográfico y los asentamientos urbanos

Otro de los frentes prioritarios abordados por la Provincia es la problemática social y ambiental generada por los asentamientos irregulares situados en las márgenes de los canales pluviales y del propio río. En estas zonas, la descarga directa de líquidos cloacales sin ningún tipo de tratamiento constituye un foco constante de contaminación que erosiona los esfuerzos de saneamiento. Frente a esta situación, equipos técnicos provinciales y municipales trabajan en planes de contención y reordenamiento urbano para minimizar este impacto negativo sobre el ecosistema.

Con la articulación de controles interprovinciales y un monitoreo trimestral conjunto, Tucumán busca consolidar una política de Estado a largo plazo que devuelva la vitalidad a los recursos hídricos y encare una solución definitiva a un pasivo ambiental histórico.