
La investigación judicial en torno a la desaparición de la docente Nancy Estela Godoy, ocurrida en el paraje rural El Malezal, en la provincia de Corrientes, dio un giro clave en las últimas horas. La Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas de la ciudad de Esquina solicitó formalmente la detención preventiva de un peón rural que se encontraba demorado desde el fin de semana, en el marco de una causa que mantiene en vilo a la comunidad.
La medida restrictiva fue dispuesta por el Ministerio Público Fiscal ante la existencia de un marcado riesgo procesal de entorpecimiento en la investigación. Asimismo, las autoridades judiciales evaluaron el peligro latente de que el sospechoso, identificado como Ezequiel Bordón, pueda ejercer acciones de hostigamiento o amenazas contra los testigos directos que deben declarar en el expediente.
Inconsistencias y elementos secuestrados
Bordón había prestado servicios de manera temporal en un campo de la zona entre el 5 y el 9 de octubre, fecha tras la cual no volvió a reincorporarse a sus labores habituales. Tras su demora, el individuo intentó justificar sus movimientos con un relato que presentaba baches temporales. Dicha versión quedó completamente descartada luego de que el fiscal a cargo del caso encabezara una inspección ocular detallada sobre el terreno.
Como correlato de estas diligencias, la Policía provincial llevó a cabo un allanamiento de urgencia en el domicilio del sospechoso. En el procedimiento se logró el secuestro de cuatro armas blancas y prendas de vestir —específicamente una camisa y una bombacha de campo— que presentaban manchas de coloración rojiza. Estos elementos ya fueron remitidos al Instituto Médico Forense para someterlos a peritajes científicos rigurosos que determinen si corresponden a rastros hemáticos humanos y si guardan relación con la desaparición de la educadora.
El reclamo de la familia y el impacto en la comunidad
La resolución judicial se concretó en un clima de extrema tensión y con fuertes cuestionamientos por parte del círculo íntimo de la docente de 52 años, quien fue vista por última vez cuando se dirigía a cumplir sus funciones en la Escuela Rural Nº 626.
Los familiares de la víctima manifestaron su profundo malestar ante la demora inicial de las respuestas institucionales y exigieron celeridad a la Justicia. Según el testimonio de su hijo menor, el último contacto telefónico se registró en los parámetros cotidianos previos a su ingreso a la zona rural, pero las comunicaciones posteriores se interrumpieron de manera abrupta.
Desde el entorno familiar se rechazó categóricamente la hipótesis de un alejamiento voluntario, debido a las características geográficas inhóspitas del paraje, donde el acceso vehicular requiere de condiciones específicas, y remarcaron el perfil de trabajo y dedicación de la docente.
Por estas horas, la atención judicial se concentra en los resultados de las pericias forenses sobre las prendas incautadas a Bordón, un dictamen que podría definir de manera contundente la situación procesal del imputado y aportar pistas firmes sobre el paradero de Godoy.






