
El escenario político de Tucumán atraviesa momentos de intenso debate interno dentro del justicialismo, a raíz de las diferencias de criterio sobre cómo vincularse con la administración nacional. Las posturas divergentes quedaron expuestas tras una serie de declaraciones públicas que protagonizaron el legislador provincial Gerónimo Vargas Aignasse y el diputado nacional Pablo Yedlin, evidenciando dos miradas distintas sobre la gestión, el rol opositor y la representación partidaria.
Las rispideces comenzaron cuando Yedlin cuestionó en un medio local la estrategia política implementada por el gobernador Osvaldo Jaldo. Ante estos cuestionamientos, Vargas Aignasse salió al cruce del parlamentario y defendió con firmeza la estrategia del mandatario provincial frente al Gobierno nacional, señalando que el diálogo institucional con la Casa Rosada es una herramienta indispensable para garantizar la gobernabilidad y atender las urgencias cotidianas de la ciudadanía tucumana.
Gestión y responsabilidad social
Durante su respuesta, el legislador provincial enfatizó que la doctrina justicialista también se valida en la práctica diaria de la administración pública. “El peronismo también se demuestra haciéndose cargo”, expresó, al argumentar que el Ejecutivo provincial debe dar respuestas concretas ante las demandas sociales, más allá de las diferencias ideológicas o partidarias que existan con el poder central.
Como eje central de su argumentación, Vargas Aignasse puso el foco en la situación sanitaria y expuso las dificultades reales que enfrentan los jubilados y sectores vulnerables. En esa línea, remarcó que muchos afiliados al PAMI recurren al sistema de salud pública provincial debido a falencias o demoras en las prestaciones de sus coberturas nacionales.
Ante este panorama, sostuvo que el Estado provincial no puede eludir su responsabilidad asistencial bajo ninguna circunstancia: “No podemos dejar que un jubilado se muera en la vereda de un hospital mientras discutimos quién debe pagar su atención. Primero hay que atenderlo y, al mismo tiempo, reclamar los recursos que corresponden”, afirmó, extendiendo el mismo criterio protector hacia los beneficiarios de programas como Incluir Salud y otros sectores con coberturas insuficientes.
El diálogo como herramienta indispensable
Para el sector que respalda al actual mandatario provincial, la vinculación institucional con la administración central no representa un alineamiento ideológico incondicional, sino un requisito operativo fundamental para sostener los servicios esenciales. En este sentido, se indicó que los hospitales públicos requieren de financiamiento constante para la adquisición de medicamentos, insumos médicos y el correcto funcionamiento de las guardias.
Asimismo, el legislador cuestionó la mirada de aquellos dirigentes que reducen la dinámica política nacional a una disyuntiva simplista entre la confrontación cerrada y la subordinación. En su análisis, el rol legislativo en el Congreso nacional y la gestión ejecutiva en la provincia deben complementarse, aunque advirtió que la responsabilidad de gobernar exige respuestas inmediatas, pragmáticas y territoriales frente a las crisis.
Con este cruce de declaraciones, las tensiones internas en el peronismo local reflejan el profundo desafío que enfrentan las administraciones subnacionales para equilibrar la representación política a nivel federal con la administración cotidiana de los recursos provinciales en un contexto socioeconómico sumamente complejo.








