Las autoridades del Ministerio de Salud provincial y de la Universidad Nacional de Tucumán avanzan en el diseño de un nuevo marco regulatorio que permitirá a los estudiantes de Medicina incorporarse a las guardias de urgencia en los hospitales públicos. La iniciativa contempla iniciar su implementación en 2027 y busca ofrecer una formación práctica temprana para los futuros profesionales del sistema sanitario.

El proyecto recupera la figura del practicantado hospitalario, aunque bajo un esquema renovado que se diferenciará de las exigencias curriculares obligatorias. A diferencia de las instancias de formación académica formal, la participación en este programa será de carácter voluntario y extracurricular. La propuesta está orientada principalmente a estudiantes que cursan el quinto año de la carrera, evaluándose además la posibilidad de extender la convocatoria a alumnos de cuarto año según el desempeño y la capacidad operativa de los servicios.

Para acceder a las plazas, los aspirantes deberán atravesar un proceso de selección previo. La modalidad de ingreso contemplará un llamado a concurso, la realización de un curso de capacitación específico y la conformación de un orden de mérito basado en los antecedentes académicos de cada candidato. Una vez seleccionados, los estudiantes cumplirán con una guardia semanal de 12 horas en servicios de urgencia determinados.

Ámbito de aplicación y diferenciación formativa

El programa prevé la distribución de los practicantes en efectores clave de la red hospitalaria pública, entre los que se incluyen el Hospital Padilla, el Hospital Centro de Salud, el Hospital Avellaneda, la Maternidad y el Hospital del Niño Jesús. La incorporación no será masiva en todas las guardias, sino que se fijarán cupos y días específicos acorde a las condiciones técnicas y al nivel de supervisión disponible en cada establecimiento.

Desde el ámbito académico y directivo se ha remarcado la diferencia esencial entre la carga curricular obligatoria y este tipo de formación optativa. La motivación personal para adquirir destreza en la atención de urgencias se plantea como un elemento clave para el desarrollo profesional previo a las etapas finales de la carrera.

Asimismo, las autoridades aclararon las diferencias entre este nuevo practicantado, la Práctica Final Obligatoria (PFO) y las residencias médicas:

  • Práctica Final Obligatoria: Corresponde a los últimos años de la carrera (sexto y séptimo año), donde los alumnos cursan un internado rotatorio obligatorio por especialidades como clínica médica, cirugía, ginecología y pediatría.
  • Residencia Médica: Es una etapa de posgrado destinada a profesionales graduados que ya cuentan con título habilitante y perciben una remuneración por su especialización laboral.
  • Practicantado Voluntario: Se mantiene dentro del estatus de estudiante universitario. Los participantes actuarán siempre bajo la supervisión directa de personal médico titular, sin la atribución de utilizar sellos profesionales ni realizar procedimientos de manera autónoma.

Cuestiones operativas y reglamentación pendiente

Entre los aspectos que se encuentran actualmente en fase de definición técnica y legal figura la posibilidad de asignar estipendios o asignaciones económicas a las tareas desarrolladas. Si bien la propuesta inicial considera el ingreso bajo el perfil de practicantes agregados, las mesas de trabajo estudian la creación de categorías escalonadas (como practicante menor y mayor) y la factibilidad de otorgar asignaciones estímulo.

De igual forma, el reglamento final determinará la cobertura de seguros de accidentes personales y la provisión de servicios de alimentación durante los turnos de guardia. La puesta en marcha formal del sistema queda supeditada a la firma del convenio definitivo y a la homologación de la normativa por parte del Ministerio de Salud y la Facultad de Medicina.