UN MENSAJE PARA EL ALMA — Miércoles 31 de julio de 2025
Tere Agustinovich
No dejaré de repetirlo: nadie puede hacerte sufrir… salvo que vos se lo permitas.
Podrías armar toda una lista de culpables: tus padres, tu pareja, un ex amor, tu jefe, una pérdida dolorosa. Pero la verdad es otra. Nadie tiene el poder de dañar tu alma si no le diste antes el acceso a tu mente, a tu corazón, a tus emociones.
Lo que duele no es lo que el otro hace, sino cómo lo interpretás. Sufrimos cuando cedemos el control de nuestras emociones y dejamos que alguien más escriba nuestra historia. Nos volvemos rehenes de sus decisiones, esclavos de sus palabras o de su indiferencia.
Una frase lo resume todo: “El hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta”. Y en esa interpretación —muchas veces basada en expectativas— se nos va la paz, la alegría y hasta la autoestima.
¿Te suena familiar? ¿Estás esperando que alguien te diga lo que querés escuchar aunque sepas que no es real? ¿Estás rogando una atención mínima solo para sentirte vivo? Esa no es felicidad, es un calvario voluntario.
La libertad comienza cuando entendés que nadie más puede decidir por vos. No necesitás estar donde no te valoran. No tenés que entregar tu poder personal para que otros lo usen a su antojo. Podés elegir cómo reaccionar y cómo seguir adelante.
La próxima vez que sientas que alguien te hiere, recordá: no es él, no es ella… sos vos quien tiene el poder de permitirlo o no. Recuperalo. Volvé a ser el dueño de tu paz interior.
“Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino— para decidir su propio camino”.
PAZ EN SUS CORAZONES.








