La industria pesquera y conservera nacional atraviesa un momento crítico que vuelve a dejar en evidencia la vulnerabilidad del sector productivo. En las últimas horas, se confirmó que la firma La Campagnola frenará de manera temporal la actividad en sus plantas de Mar del Plata y aplicará suspensiones a unos 60 trabajadores. La medida responde a una combinación de factores adversos que incluyen la caída generalizada del consumo, la saturación del almacenamiento interno y una escasez alarmante de insumos esenciales.

De acuerdo con la información institucional, la compañía perteneciente al Grupo Arcor interrumpirá la operatividad de sus establecimientos ubicados en las zonas de Edison y Ayolas. La decisión impactará de forma directa sobre el personal registrado bajo convenio colectivo que cumple tareas en las líneas de envasado y procesamiento de la ciudad costera.

Los motivos del parate fabril

Hasta el momento, la planta había logrado sostener una relativa normalidad operativa gracias al procesamiento de lomos de atún congelados importados desde Ecuador, implementados como una alternativa para reemplazar al producto fresco local y mantener las líneas activas. Paralelamente, la expectativa estaba puesta en el inicio de la zafra de caballa por parte de la flota fresquera de altura.

Sin embargo, los resultados de la temporada pesquera fueron desfavorables. Los registros oficiales y sectoriales señalan que los desembarques de la especie pelágica experimentaron un derrumbe cercano al 90% en comparación con el período anterior, debido a la falta de regularidad y acceso al recurso en alta mar. Como consecuencia, las alternativas de producción se redujeron drásticamente, a lo que se sumó una acumulación constante de stock de latas de atún importado en los depósitos corporativos ante la contracción de la demanda interna.

Esta situación contrasta con la de otras empresas del polo industrial que operan con especies alternativas —como la anchoa de Rawson o la bonaerense—, insumos que permiten diversificar la producción hacia derivados como anchoa salada o presentaciones en formato de sardinas. Al no contar con esa flexibilidad en su esquema comercial, la compañía se vio obligada a paralizar las actividades.

Impacto laboral y marco legal

Ante este escenario de contracción temporal, la empresa y los representantes gremiales acordaron encuadrar la medida bajo el artículo 223 bis de la Ley de Contrato Laboral. Este marco normativo contempla suspensiones por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador, estableciendo que las asignaciones dinerarias que perciban los operarios durante el cese de tareas tendrán carácter no remunerativo.

Voceros sindicales indicaron que el porcentaje exacto de los haberes que percibirán los trabajadores afectados durante el tiempo que dure la suspensión continúa siendo objeto de negociaciones paritarias internas.

El freno fabril en las plantas marplatenses trasciende el caso particular de la firma y refleja la compleja coyuntura que atraviesa el complejo pesquero regional, marcado por la retracción de los mercados, los elevados costos operativos y las dificultades crónicas para garantizar un flujo constante de materia prima nacional.