El poder adquisitivo de los hogares atraviesa un escenario de marcado retroceso, acompañado por un incremento sostenido en los niveles de endeudamiento y dificultades financieras para cumplir con las obligaciones crediticias. Diversos indicadores económicos reflejan que los ingresos reales acumulan una contracción significativa desde finales de 2023, una situación que impacta de manera directa en el consumo interno y en la dinámica de la actividad productiva.

El impacto en los ingresos y el empleo registrado

De acuerdo con los análisis sectoriales del período comprendido entre noviembre de 2023 y julio de 2026, los salarios reales sufrieron una caída generalizada del 12,6%. Este proceso estuvo marcado por etapas de fuerte presión inflacionaria inicial y por posteriores ajustes que profundizaron la pérdida de valor de los ingresos, especialmente frente a la evolución dispar entre los precios de los bienes y los servicios.

En paralelo, el mercado laboral formal experimentó modificaciones sensibles. Los registros del sistema previsional reflejan una reducción neta en la cantidad de puestos de trabajo asalariados registrados, acompañada por un incremento en la participación de trabajadores independientes.

El comportamiento de los ingresos no ha sido homogéneo en todos los rubros. Sectores como el textil, el comercio y el transporte de pasajeros registraron caídas reales marcadas, con mermas que en algunos casos superan el 15% o el 30%. En contraste, otras actividades vinculadas a servicios específicos, gastronomía o actividades gráficas lograron registrar leves repuntes en su poder adquisitivo, evidenciando una recuperación desigual según la rama de actividad.

Endeudamiento récord y crecimiento de la morosidad

El deterioro de los ingresos familiares repercutió de forma directa en la capacidad de pago de los créditos y las financiaciones cotidianas. Hacia mediados de 2026, la morosidad global en el sistema financiero exhibió subas pronunciadas, afectando tanto a los préstamos personales tradicionales como al uso de tarjetas de crédito.

El fenómeno se replica con mayor intensidad en los segmentos de financiamiento no bancario, tales como plataformas digitales, comercios de electrodomésticos y emisores de crédito no tradicional, donde las tasas de irregularidad alcanzaron los niveles más elevados del sector. Los sectores etarios más jóvenes y los hogares con menores márgenes de maniobra presupuestaria figuran entre los más golpeados por la acumulación de deudas.

Asimismo, la situación en el ámbito de la educación superior y otros sectores específicos del trabajo formal refleja retrocesos particulares que multiplican los reclamos sectoriales en pos de una recomposición de los haberes.

Perspectivas sobre la actividad económica

Los especialistas advierten que la combinación de ingresos rezagados, destrucción neta de empleo formal y un endeudamiento familiar sobredimensionado configura un freno estructural para la recuperación económica. La contracción del consumo de los hogares —motor principal del mercado interno— dificulta la reactivación de la producción y la inversión a corto plazo, perpetuando un cuadro de cautela financiera en todos los estratos sociales.